Este artículo presenta un resumen del discurso del Papa Francisco en la Consulta “El cuidado es trabajo, el trabajo es cuidado”, promovida por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la CCIM y el Proyecto FOWLS.
Trabajo en relación con las industrias extractivas, seguridad alimentaria, migración, justicia social, transición justa. El Pontífice se detiene en estos puntos en su discurso a los participantes en la Consulta «Cuidar es trabajar, trabajar es cuidar». Sobre las personas que se desplazan en busca de trabajo o huyen de las guerras y la pobreza hay «prejuicios e informaciones inexactas o ideológicas»: los migrantes no son un problema ni una carga económica
Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano
El trabajo digno se reduce a cinco ámbitos: industrias extractivas, seguridad alimentaria, migración, justicia social y transición justa. Estos son los puntos temáticos cruciales para la sociedad actual sobre los que los participantes en la Consulta «Cuidar es trabajar, trabajar es cuidar» están llamados a debatir en los próximos días, para construir una comunidad transformadora global. El Papa Francisco recibió hoy, 8 de mayo, antes de la Audiencia General, a los participantes del la cita alentada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y que permitirá desarrollar un proyecto que ya ha comenzado en los últimos seis años con reflexiones, diálogos e investigaciones. El resultado han sido modelos de acción innovadores en favor de un trabajo justo, equitativo y digno para todos. Entre los socios figuran la Organización Internacional del Trabajo, Conferencias Episcopales, congregaciones religiosas, organizaciones católicas y de otras confesiones, sindicatos y otros grupos de base de la sociedad civil que participan en el proyecto «El futuro del trabajo: el trabajo después de Laudato si’».
Pisco-salud física y seguridad en el trabajo extractivo
Citando Laudato si’, Francisco recuerda que «las exportaciones de algunas materias primas con el único fin de satisfacer los mercados del Norte industrializado no han estado exentas incluso de graves consecuencias, como la contaminación por mercurio o dióxido de azufre en las minas». Y recomienda:
Es crucial que las condiciones de trabajo estén vinculadas a los impactos medioambientales, prestando mucha atención a los posibles efectos en términos de salud física y mental de los implicados, así como de seguridad.
Salvaguardar la seguridad alimentaria
Además, el Papa llama la atención sobre los datos del reciente Informe sobre la Crisis Alimentaria Mundial, que registra que en 2023 más de 280 millones de personas en 59 países y varios territorios sufrirán altos niveles de inseguridad alimentaria aguda «que requieren una intervención asistencial urgente». El Pontífice no puede olvidar regiones conflictivas como la Franja de Gaza y Sudán, «asoladas por la guerra», donde el mayor número de personas se enfrenta a la hambruna.
Las catástrofes naturales y las condiciones meteorológicas extremas, ahora intensificadas por el cambio climático, además de las crisis económicas, son otros motores importantes de la inseguridad alimentaria, ligados a su vez a vulnerabilidades estructurales como la pobreza, la elevada dependencia de las importaciones de alimentos y la precariedad de las infraestructuras.
Un «no» a los prejuicios sobre los migrantes y a la información inexacta o ideológica
La cuestión de los migrantes en busca de trabajo o que huyen de la guerra o la pobreza también es abordada por el Papa en relación con los «prejuicios» y la «información inexacta o ideológica» que, dice, «a menudo son vistos como un problema y una carga para una nación». Y aquí añade la cuestión que tanto le preocupa sobre la baja natalidad.
Estos países ricos no tienen hijos: todos tienen un perrito, un gato, todos, pero no tienen hijos. La desnatalidad es un problema, y la migración viene a ayudar a la crisis que provoca la desnatalidad. Es un problema muy grave. Sin embargo, muchos migrantes y trabajadores vulnerables aún no están plenamente integrados con plenos derechos, son ciudadanos «de segunda», excluidos del acceso a los servicios sanitarios, a la asistencia, a los planes de protección financiera y a los servicios psicosociales.
La economía liberal no acepta la justicia social
El Papa habla con su franqueza habitual sobre el punto de la justicia social. Dice que se trata de una palabra que «no es aceptada por la economía liberal, por la economía dirigente». Examina los riesgos de una actitud que hay que evitar:
Aceptar pasivamente lo que ocurre a nuestro alrededor, ya sea con cierta indiferencia o porque no estamos en condiciones de encuadrar cuestiones a menudo complejas y encontrarles respuestas adecuadas. Pero esto significa permitir que crezcan las desigualdades sociales y las injusticias, incluso en lo que se refiere a las relaciones laborales y a los derechos fundamentales de los trabajadores. ¡Y esto no está bien!
Un nuevo pacto social
En cuanto a la relación entre trabajo y medio ambiente, el Papa invita a «repensar los tipos de trabajo que se deben promover para cuidar la casa común, especialmente en función de las fuentes de energía que requieren». Y concluye:
El mundo necesita un compromiso renovado, un nuevo pacto social que nos una -a las generaciones mayores y a las jóvenes- para el cuidado de la creación y para la solidaridad y la protección mutua dentro de la comunidad humana.
Este artículo fue publicado en el sitio web de Vatican News:
El Papa: La migración, antídoto contra la crisis provocada por la desnatalidad – Vatican News
This article presents a summary of Pope Francis’ speech at the Consultation “Care is Work, Work is Care”, promoted by the Dicastery for Promoting Integral Human Development, the ICMC, and the FOWLS Project.
Pope Francis reflects on the need for new models of action for fair, just and dignified work for all people of our world and highlights the urgency of good policies for migrants.
By Vatican News
The need to ensure dignified and decent work in all sectors and for all workers was at the heart of Pope Francis’ remarks on Wednesday morning as he received participants in the Consultation “Care is Work, Work is Care” promoted by the Dicastery for Promoting Integral Human Development.
Expressing appreciation for the project “The Future of Work: Labour after Laudato sì”, he welcomed all those engaged including representatives of the International Labour Organization, Episcopal Conferences and Religious Congregations, Catholic and other denominational organizations, trade unions and other grassroots groups.
Care is Work, Work is Care
The Pope thanked them for having come up with innovative models of action “for fair, just and dignified work for all people” in the past six years and encouraged them to advance to the second phase of the project, propelled by the meeting “Care is Work, Work is Care”. Building a Global Transformative Community.
“There is a real need to pool all our personal and institutional resources in order to attempt an adequate interpretation of the social context in which we move, seeking to grasp its potential while, at the same time, recognizing in advance those systemic ills that can become social plagues,” he said.
Dignified work and mining industries
The Holy Father went on to reflect on the five issues the working group identified, starting with dignified work and mining industries.
He decried the fact that “the export of some raw materials for the sole purpose of satisfying the markets of the industrialized North has not been without consequences, some of them quite serious, including mercury or sulphur dioxide pollution in mines”. He said it is crucial that “working conditions and environmental impact be linked, with close attention to eventual consequences for the physical and mental health of those involved, as well as their safety.”
Dignified work and food security
Focussing on the issue of dignified work and food security, the Pope lamented the high numbers of people worldwide suffering from high levels of acute food insecurity and requiring urgent relief efforts.
“Nor do we need to mention that war-torn areas such as Gaza and Sudan are home to the greatest number of people facing famine,” he said, before highlighting the fact that natural disasters and extreme weather conditions intensified by climate change, are, “together with economic upheavals, further important drivers of food insecurity, which in turn are connected to structural vulnerabilities such as poverty, high dependence on food imports and poor infrastructure.”
Dignified work and migration
Tackling the third issue which is the relationship between dignified work and migration, Pope Francis noted that “many people emigrate in search of work, while others do so because they find themselves forced to flee their countries of origin, often rent by violence and poverty.”
He decried how often prejudices and inaccurate or ideological information lead to negative attitudes towards these people who “are often viewed as a problem and an economic burden”, while they contribute to the economic and social development of the host country by their work.
“Here I would like to emphasize the low birth rate,” he said, noting that migration helps to respond to the crisis caused by low birth rates.
Dignified work and social justice
Thus, the relationship between dignified work and social justice, the Pope said is a necessary focus to avoid the risk of “passively accepting what is taking place all around us, either out of a certain indifference or simply because we are not in a position to frame the often complex issues and find adequate responses to them. “
This can lead, he added, to the increase of social inequalities and injustices, “also where labour relations and workers’ fundamental rights are involved. And that is not good!”
Dignified work and a just ecological transition
Finally, reflecting on the aspect of dignified work and a just ecological transition, the Holy Father underscored the need to take into account the interdependence between work and the environment and “rethink the kinds of work that ought to be promoted for the sake of care for our common home, especially in terms of the sources of energy that they require.”
This article was published at the website of Vatican News:
Pope: Migration is the antidote to demographic decline – Vatican News
Cet article présente un résumé du discours du pape François lors de la consultation « Care is Work, Work is Care », organisée par le Dicastère pour le développement humain intégral, la CICM et le projet FOWLS.
Le Pape a reçu mercredi 8 mai les participants à la rencontre qui a pour thème «Care is work, work is care» – «Le soin est un travail, le travail est un soin», organisé par le dicastère pour le Service du développement humain intégral. Le Pape les a encouragés à trouver des modèles innovants et à promouvoir des conditions pour un travail décent, respectueux de la vie, de la dignité humaine et de l’environnement.
Les travaux se déroulent autour de cinq questions que le Pape considère comme d’une importance cruciale pour la société dans son ensemble: le travail décent et les industries extractives, travail décent et de la sécurité alimentaire, le travail décent et la migration, le travail décent et la justice sociale, le travail décent et la juste transition. Pour François, ces cinq aspects sont des défis qui requièrent un engagement renouvelé dont le monde a besoin, un nouveau pacte social qui lie les générations plus âgées et les jeunes générations, «pour la protection de création, la solidarité et la protection mutuelle au sein de la communauté humaine».
Des modèles d’action innovants pour un travail équitable, juste et décent
Les membres qui prennent part à cette réunion de consultation sont des partenaires de l’Organisation internationale du travail, des conférences épiscopales, des congrégations religieuses, des organisations d’inspiration catholique et non catholique, des syndicats et d’autres groupes de base de la société civile, engagés dans le projet «L’avenir du travail: le travail après Laudato si’». François a exprimé sa gratitude au dicastère pour le Service du développement humain intégral pour avoir encouragé ce projet qui, au cours des six dernières années, a porté les participants à mener des réflexions, des dialogues et des recherches, tout en proposant des modèles d’action innovants pour un travail équitable, juste et décent pour toutes les sociétés. Le Pape a aussi remercié la Commission catholique internationale pour les migrations, qui a travaillé à la coordination et à la gestion du projet.
Avec le thème «“Care is work, work is care”. Pour construire une communauté de transformation mondiale», va s’opérer le passage à une deuxième phase de ce projet, en employant la méthode du discernement social commun. Le Saint-Père a souligné la nécessité pour le monde actuel de mettre en commun toutes les ressources personnelles et institutionnelles, «afin d’initier une lecture adéquate du contexte social dans lequel nous évoluons, en essayant de saisir le potentiel et, en même temps, de reconnaître à l’avance les maux systémiques qui peuvent devenir des fléaux sociaux».
Évaluer les conséquences de l’industrie extractive sur la santé physique et mentale
Revenant sur les cinq aspects au cœur de cette rencontre, le Pape a souligné l’importance de chacune d’elles. Au sujet du travail décent et des industries extractives, François a évoqué sa mise en garde dans Laudato Si’, au sujet des conséquences néfastes de l’exportation de certaines matières premières dans le seul but de satisfaire les marchés du Nord industrialisé. Il a notamment mentionné la pollution au mercure ou au dioxyde de soufre dans les mines. François rappelle la nécessité de lier les conditions de travail aux impacts environnementaux, «en accordant une attention particulière aux effets possibles sur la santé physique et mentale des personnes concernées, ainsi que sur la sécurité».
Des facteurs aggravant de l’insécurité alimentaire
Parlant du travail décent et de la sécurité alimentaire, le Pape a tout d’abord évoqué le récent rapport sur la crise alimentaire mondiale, qui a révélé qu’en 2023, plus de 280 millions de personnes dans 59 pays et plusieurs territoires souffriraient de niveaux élevés d’insécurité alimentaire aiguë, nécessitant une aide d’urgence; sans oublier que les régions déchirées par la guerre, telles que Gaza et le Soudan, «abritent le plus grand nombre de personnes confrontées à la famine». D’autres aspects comme les catastrophes naturelles et les conditions météorologiques extrêmes, intensifiées par le changement climatique, ainsi que des problèmes économiques, sont d’autres facteurs qui aggravent l’insécurité alimentaire. Tout ceci est lié à des vulnérabilités structurelles telles que la pauvreté, la forte dépendance à des importations de denrées alimentaires et la médiocrité des infrastructures, a indiqué le Saint Père.
Les migrants contribuent au développement des pays d’accueil
La troisième question concerne la relation entre le travail décent et la migration. Plusieurs personnes émigrent pour de nombreuses raisons, soit à cause de l’emploi, soit à cause de la violence ou de la pauvreté. En raison des préjugés ou d’informations inexactes ou idéologiques, elles sont considérées comme un problème et un fardeau pour les pays d’accueil, alors qu’en travaillant, «elles contribuent au développement économique et social du pays d’accueil et du pays dont elles sont originaires», a constaté le Pape. Pour François, l’immigration est une aide face au faible taux de natalité des pays riches. Il regretté le fait que «de nombreux migrants et travailleurs vulnérables ne sont toujours pas pleinement intégrés et ne jouissent pas de tous leurs droits; ils sont des citoyens de seconde [catégorie], exclus de l’accès aux services de santé, à l’assistance, aux plans de protection financière et aux services psychosociaux».
Promouvoir un nouveau pacte social
En quatrième lieu, le Saint-Père appelle à mettre l’accent sur la relation entre le travail décent et la justice sociale, dont parlent les encycliques des Papes, mais qui n’est pas acceptée par l’économie libérale et dominante. Cette notion de justice sociale aide pourtant à ne pas creuser davantage les inégalités sociales et les injustices et à protéger les droits fondamentaux des travailleurs, observe-t-il.
La cinquième question dont a parlé le Saint-Père concerne le travail décent lié à la transition juste. «Compte tenu de l’interdépendance entre le travail et l’environnement, il s’agit de repenser les types de travail à promouvoir pour prendre soin de la maison commune, notamment sur la base des sources d’énergie qu’ils requièrent», a proposé François. Le Pape considère que les réponses à ces cinq questions sont susceptibles de promouvoir un engagement renouvelé et un nouveau pacte social.
Cet article a été publié sur le site Internet de Vatican News :
Le Pape appelle à promouvoir des conditions décentes de travail – Vatican News